Septiembre

Abogado Marlon Rodriguez escritor e historiador hondureño

Ahora que se han silenciado los tambores y la parafernalia de los desfiles ha sido postergada, creo es momento de escudriñar entre el barullo de los textos de historia y en un acto de respeto a la verdad, honrar la memoria de los que cayeron víctimas de los que se opusieron a desmontar ese endamiaje colonial que perduró por décadas posterior al surgimiento de la República.
«Las cuestiones de la iglesia son sagradas y no deben tocados ni con el pétalo de una flor» sentenció el ex empleado de la corona española Jose Cecilio del Valle. Casi dos siglos después nos preguntamos ¿que es lo que no se debe tocar de la iglesia después de la independencia? Pues recordemos que en la legislación colonial en los aspectos civiles se le da autoridad al cura para inscribir nacimientos y realizar la institución del matrimonio, el diezmo, la posesión de tierras a nombre de los santos, el último remate de una hacienda en una aldea de Ilama a nombre del cristo negro de Gualala fue en 1837. La construcción de una nueva Honduras implicaba la instalación de una constituyente para elaborar un contrato social que respondiera a los intereses de minorías postergadas, pero, ¿que se podía hacer con hombres sumisos a los dogmas religiosos y su lealtad a la corona? El resultado fue una constitución política (1825) tímida y maniatada. Los eventos de 1821 en Guatemala donde funcionarios y empleados de Fernándo VII entran con ideas monarquicas a una sesión, no se puede esperar que horas después salgan del edificio con la mente y el corazón transformados en Republicanos y antimonarquicos, no es casual que del Valle no firma el acta de independencia.
Hay alcaldías que se oponen a la jura de la Independencia, como Danli que repudia el acto y jura lealtad a Fernándo VII, por lo menos Jose Rosa de Izaguirre y otros políticos pateplumas no la repudian. Este enigmático político Izaguirre debería ser objeto de investigación por parte de nosotros ya que fue el secretario de la constituyente. Curioso el acto de juramentación de los diputados de la Constintuyente, fue efectuado por el Jefe Político Superíor de Comayagua «¿Juraís desempeñar fiel y legalmente el cargo que los pueblos vuestros comitente se han puesto a vuestros cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?» Acto seguido tocaban la biblia (de dos en dos) ante el presbiterio y en la iglesia parroquial. Como ven no será fácil sacudirse a corto plazo esta influencia. Tres siglos atrás, todo era paz en nuestra comarca cuando aparecieron unos navíos en el horizonte del rio Ulúa en Tencoa, en un idioma extraño hombres pálidos y barbados leían el manifiesto conocido como «El Requerimiento» que se interpretaba asi: Dios Jehova creó los cielos y la tierra, y aquí en la tierra tiene un representante el Rey Carlos V, por tanto sus ríos, montañas y gente le pertenecen, ahora ustedes honraran al Rey y a Dios» lo que siguió fue terrible, incendio de sus aldeas y derrumbe de sus altares y templos, y la imposición del yugo, herrando como bestias a niños y ancianos.
En el artículo 5 de nuestra primera constitución se leia: «El Estado de Honduras, profesa y procesará siempre, inviolablemente la Religión Cristiana,Apostólica y Romana, sin permitir mesela algotra alguna»
El Régimen Colonial se había derrumbado, pero sus instituciones se negaban a dar paso a las ideas de un mundo nuevo y democrático nacido en las calles de Francia. Monstesquieu y Rousseau iluminaron y construyeron con sus ideas sobre el Estado y el Republicanismo distinto al que milenios (509 a.c. ) atrás se conoció en Roma.
El equilibrio de poderes, el sufragio libre y directo, la Reforma Liberal, tanto camino por recorrer, tanta sangre derramada, todo por poner en su lugar a los hombres de sotana y terratenientes. Entender, que el fin supremo de la sociedad y el Estado es la persona humana. Redacción Abogado Marlon Rodriguez.

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